Temprano, a los 6 minutos, una pelota pifiada por la defensa belga queda dando botes para que Higuaín remate en primera con un giro de 180 grados y deje inmovilizados a todos.

Esa temprana ventaja permitió a los argentinos que no estuvieran apurados, a lo que Bélgica sí lo estuvo. Nunca inquietaron el arco de Romero ni se mostraron rebeldes.
Los argentinos rotaron la pelota en medio sector sin mucha profundidad. Messi cobró un tiro libre a los 39 minutos: el balón pasó como un rayo a solo 20 centímetros del travesaño.
La única de Bélgica fue un cabezazo de Mirallas que se pierde a un costado del poste derecho de Romero. Así se fueron al descanso en un partido con pocas emociones.
Al retornar, nuevamente fue Argentina quien tomó la iniciativa en el ataque. Fue a buscar el segundo de entrada. Higuaín tiene la más clara con una contra personal donde define por la cara del arquero pero la pelota pega en el horizontal y se va fuera.
Un centro de la izquierda de Vertonghen para el cabezazo de Fellaini que también pasa cerca.

La albiceleste continuó con su control pero sin crear situaciones de peligro. Argentina no tiene creadores de fútbol, recurren al retroceso de Messi y a los desbordes de Di María pero no tienen un eje central que permita la elaboración pura de juego.
Bélgica se mostró como un equipo tímido, sin actitud, con un fútbol pobre y mezquino, a ratos miserable y desdichado, sin brillo ni sublevación al dominio.
Messi tuvo en la última un mano a mano con Courtois pero el arquero ganó.

Finalizado. Un partido malo de la selección argentina ante un oponente mucho peor. Argentina jugará siete partidos.
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