Un partido trabado no permite apreciar el talento de los
africanos ni la rapidez de los japoneses en Recife. Costa de Marfil toma la
iniciativa por las bandas, en busca de centros sin éxito.
Japón inteligentemente no apuesta a la rapidez ni juega al
contacto físico pues reconoce la fortaleza del rival. Hace un juego pausado y
calculador que le da resultados sobre el minuto 15, a la salida de un lateral,
Honda recibe solo en jugada preparada, para meter un zurdazo al primer palo,
arriba, fuerte, como mandan las leyes de los delanteros.
Uchida también se proyectó
con peligro pero el arquero la saca al córner, sobre el minuto 20. Los
japoneses en ese momento intentan sacar
un resultado que le permita manejar el partido.
Touré Yaya toma un tiro libre para mandarla por centímetros
por encima del larguero. Con otro balón hubieran cantado el empate.
A los 30 minutos, Boka también cobra un tiro libre de zurda
que pega en las redes, arriba del arco del portero Kawashima. Insisto, con
cualquier otra pelota que no sea la Brazuca hubiera anotado el empate.
Costa de Marfil ahora busca con peligro el empate pues
Gervinho intenta anotar con un seco
remate que bloquea un defensa japonés al saque de esquina. Los africanos toman
el partido. Crecen las figuras de Touré Yaya y Wilfried Bony.
Sobre el final, Kalou cabecea horrible pero eso no quita que
su selección haya acabado mejor.
En el segundo tiempo, Costa de marfil continuó como en la
primera parte, buscando el arco rival, tocando para encontrar espacios, a veces
de manera intrascendente.
Japón aprovechaba
algunas ingenuidades y desatenciones de la selección de los elefantes.
Yaya Touré se avienta a la piscina, el árbitro no cobra
penal y se sacó amarilla por payaso.
El ingreso de Drogba generó otra preocupación en la zaga
japonesa.
En una fortaleza aérea de los marfileños, un cabezazo de
Wilfried Bony empata en el minuto 63.
En el minuto 65 se calcó la jugada del primer gol pero esta
vez es Gervinho quien decreta la volteada con otro cabezaza giratorio abajo, en
el primer palo de Kawashima.
Drogba es sin duda el alma de Costa de Marfil.
Después de la volteada los africanos dejaron de animarse y
los japoneses buscaron a la espalda de los defensas, pero siempre sin peligro.
Parecen conformarse con el resultado, salvo por algún tiro libre de Drogba que
saca espectacular el portero nipón, y otro en el minuto 84 que se despejó en el
tobillo del defensa japonés.
Se juntaron los tres que más saben de los africanos para
tratar de encontrar el tercero. Estuvieron más cerca de obtenerlo que Japón de
empatarlo. Se demoró el término dando 6 adicionales por las lesiones a último
minuto.
Finalizado.
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